sábado, 26 de noviembre de 2016

Actividad módulo II . Caso de victimización de tipo activo.

A través de la herramienta Socioescuela se nos presenta el caso de una alumna de unos 11 años. A la luz de los datos se puede concluir que dicha alumna está sufriendo una situación de rechazo y aislamiento además de un acoso que incluye agresiones físicas y verbales.
He elegido este caso por tener la victima un perfil de victima activa, en el que es más difícil detectar la situación de acoso.
A continuación analizaré la situación y las características de la alumna en su grupo- clase, propondré una pauta de intervención y finalmente indicaré la manera de realizar un seguimiento posterior de la misma para comprobar si ha sido efectiva.

Situación de la alumna en el grupo- clase.
La victima (alumna nº 24) asiste a clase en un grupo de 28 alumnos de 11 años por lo que supondremos que se trata de un grupo de 6º curso en el que el ambiente a priori parece ser adecuado pues la mayoría de alumnos han manifestado sentirse a gusto en el test y con tranquilidad suficiente en el aula para atender y estudiar. Asimismo un alto porcentaje ha señalado tener bastantes amigos en su grupo, no obstante también se extrae del test que sí existen algunos conflictos entre compañeros.
La herramienta permite conocer también cuáles son los alumnos más prosociales  del grupo  (en este caso alumnos 12, 19, 1 y 4) que podrán ser de ayuda para la resolución de conflictos.
Entre toda la información que nos proporciona el test destaca la situación de la alumna nº 24 de la que contamos también con su autoevaluación y con un informe individual.
Por un lado, hasta 20 alumnos han señalado que la alumna sufre acoso. Este acoso incluye agresiones físicas, insultos, intimidaciones y aislamiento (hasta un 74 % la rechaza como compañera de mesa) y no ha sido seleccionada por nadie, no existen relaciones de amistad recíprocas.
La propia alumna ha confirmado este acoso  siendo sus respuestas aún más rotundas ya que en todas ellas ha marcado el ítem muchas veces  y el aislamiento pues indica no tener ningún amigo.
Además el test nos proporciona información sobre el perfil de la víctima en este caso. Se trata de una víctima activa, menos habitual en los casos de acoso pero que también existe siendo más difícil de determinar la situación de acoso.  Percibimos esto ya que los compañeros describen a la víctima como alguien a quien le gusta llamar la atención y que discute mucho. No es tranquila ni tímida y creen que sabe de alguna manera defenderse.
La propia víctima indica en el test que no se siente indefensa pero también contesta que lleva la situación muy mal
También expresa que además le molestan niños de otras clases del centro.
Como aspecto positivo destacaremos  que manifiesta sentirse bien con su compañero de mesa y con dos compañeros más.

Una vez analizada la situación de la alumna en su grupo- clase, el  ambiente del mismo e identificada la situación de acoso se hace necesario y urgente diseñar una pauta de intervención para:
-         Constatar con más pruebas la situación de acoso, ya que Sociescuela es una herramienta muy útil pero se deben realizar más actuaciones para ello.
-         Detener con urgencia las agresiones físicas y verbales a la alumna.
-         Mejorar su autoestima y habilidades sociales en el grupo.
-         Consensuar y determinar en el centro las medidas disciplinarias para los alumnos agresores e informar a las familias.

En primer lugar llevaremos a cabo una entrevista con la alumna de manera individual procurando crear un cauce de comunicación efectivo y cercano en el que la alumna se sienta escuchada y comprendida por el profesor. Es importante que comprenda que no está sola y que la situación se puede solucionar.
En ella trataremos de identificar uno a uno a los agresores y realizaremos desde ahora y en adelante un registro de dichas situaciones tratando de ser concretos y sin realizar ningún juicio de valor. Recabaremos toda la información posible pues la alumna ha indicado que lleva meses padeciendo esta situación.
A continuación realizaremos una reunión con los profesionales del centro que tengan competencia para ello (equipo directivo, EOEP, equipo docente relacionado con la alumna) pudiéndose crear una comisión encargada de consensuar pautas de intervención, medidas de vigilancia y aplicación de medidas disciplinarias contempladas en el Plan de Convivencia del Centro.
Extremar la vigilancia en momentos susceptibles de conflicto: cambios de clase, filas, recreos, comedor…
Iniciar y remitir al Servicio de Inspección Educativa el Protocolo de Acoso facilitado por la Comunidad de Madrid.
Intervención con los alumnos acosadores para frenar su comportamiento e implementar las medidas disciplinarias que hayan sido acordadas por la comisión así como dinámicas con ellos para mejorar su comportamiento y empatía.
Entrevista con la familia de la alumna para informar de la situación que se está produciendo y de las actuaciones que se van a llevar a cabo tanto con la alumna como con los agresores  pues aunque la alumna ha contado algo a su familia no queda claro hasta qué punto están informados.
Se les pedirá colaboración procurando que se sientan apoyados y entendidos.
En esta reunión sería aconsejable que además del tutor interviniera también algún miembro del Equipo directivo o EOEP.
Entrevista con las familias de los acosadores  igualmente para informar de la situación y de las medidas disciplinarias y de convivencia acordadas pidiendo su colaboración.

Desde el Plan de Acción Tutorial podríamos adoptar como tutores de la alumna las siguientes medidas y dinámicas:
a)     Tras hablar con la alumna y ver con qué alumnos se siente mejor, tratar de combinar éstos con los alumnos más prosociales de la clase ( 12, 19, 1 o 4 ) para proporcionar  a la alumna un grupo que le de seguridad y reduzca el riesgo de sufrir nuevas situaciones de acoso.
b)    Estos alumnos harán además de mediadores comunicando cualquier circunstancia al profesor.
c)     Situar a la alumna en el aula cerca de los mediadores y lejos de los agresores sin cambiarla de compañero de mesa por el momento pues ha manifestado sentirse bien con él.
d)    Creación de un buzón de sugerencias para que tanto la alumna como el resto del grupo puedan expresar como se sienten y situaciones de conflicto.

e)     Realización de dinámicas que mejoren la convivencia, el respeto, la empatía etc. en el aula. Incluir otras de ayuda al control de la ira, las habilidades sociales, y la mejora de su autoestima dado su perfil de víctima activa.

f)      Una vez solucionado o minimizado el problema de acoso debemos prestar también atención a la situación de aislamiento de la alumna. Para ello podemos implementar medidas paliativas como “el círculo de amigos” medida parecida a los alumnos mediadores pero consistente en conformar un grupo de amigos voluntarios que puedan transformarse en el futuro en un grupo de alumnos estable para la alumna.


Toda intervención ha de tener un seguimiento posterior para evaluar si está siendo efectiva y prevenir futuras situaciones. Para ello:
a)     Continuaremos con el registro de situaciones señalando todo conflicto de relevancia.
b)    Realizaremos reuniones periódicas con la alumna para comprobar su evolución y asegurarnos de que la situación  no continúa.
c)     Realizaremos tutorías con las familias siempre que sea necesario.
d)    Continuaremos con la vigilancia en el centro prestando atención a víctima y acosadores pero no solo a ellos.
e)     Revisaremos semanalmente el buzón de sugerencias del aula.
f)      Realizaremos reuniones semanales  con los alumnos mediadores y posteriormente con los alumnos voluntarios del “círculo de amigos” para evaluar su efectividad.
g)     Por último la comisión creada al respecto se reunirá para evaluar en qué medida ha sido efectiva toda la intervención desarrollada.


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Caso práctico nº 1. Adrián.

Caso práctico 1 : Educación Primaria.

De los tres casos propuestos he elegido el número 1, por desarrollarse en el ámbito de la Educación Primaria que conozco mejor.

Adrián es un niño tímido y con falta de habilidades para relacionarse con sus 
compañeros, al inicio del curso los padres le escolarizan en sexto de Educación Primaria 
en un nuevo colegio a causa de un cambio de ubicación del negocio familiar. Esta 
situación incide en el carácter del niño que pierde la relación con su pequeño grupo de 
amigos del anterior colegio. 
En enero, los padres de Adrián se reúnen con la tutora de su hijo y le comunican que el 
niño se encuentra triste desde que volvió de vacaciones de Navidad, que por las mañanas 
tarde en vestirse y hace lo posible por retrasar su salida al colegio. Asimismo, comentan 
que esta situación comenzó durante las vacaciones de Navidad. Un día que Adrián estaba 
jugando con un helicóptero dirigido con Félix, un compañero del colegio que vive en la 
mima plaza, le pidió el mando, Adrián se lo dejó y Félix comenzó a manejar bruscamente 
el juguete hasta que terminó rompiéndose la hélice en la rama de un árbol. Adrián 
protestó y se quejó, pero Félix le dijo que había sido un accidente aéreo y que al ser 
Adrián el piloto, él era la víctima y ya no podía ir al colegio porque había muerto al 
estrellarse. 
En la entrevista, la tutora manifiesta a los padres que no encuentra en clase ningún 
comportamiento fuera de lo normal y que Adrián, al que considera tímido, está como 
siempre. También les comenta que aunque no ve que Adrián y Félix jueguen juntos, que 
no se preocupen, que no todos los niños participan en los mismos grupos de juegos y 
que el estado de ánimo de Adrián seguramente será porque tiene que entregar un 
trabajo y va con retraso. 
La semana siguiente, Adrián tiene que ser atendido en el colegio porque recibe un golpe 
en el ojo con un balón cuando estaba mirando cómo sus compañeros de clase jugaban 
un partido de fútbol. El golpe es considerable y Adrián cuenta entre sollozos que Félix le 
ha lanzado el balón a la cara cuanto estaba cerca. El jefe de estudios le comenta a Adrián 
que no se queje, que lo que tenía que hacer es jugar al fútbol con sus compañeros y no 
quedarse mirando detrás de la portería, que si se ponía en ese lugar lo lógico es que 
recibiera un balonazo cuando intentaban meter gol. 
Ese mismo día, a la salida del colegio, Félix se cruza con Adrián y se lleva la mano al ojo 
mientras se ríe. Luego Gonzalo, amigo de de Félix, da un golpe con la mano en el cuello a 
Adrián mientras le dice “cuidado con tu pelota” y Ana, amiga de Gonzalo, se burla de 
Adrián haciendo ver que llora. 
Al llegar a casa, Adrián cuenta el incidente a sus padres quienes al día siguiente van al 
colegio y se entrevistan con el jefe de estudios. En la conversación, éste no da ninguna 
importancia a lo sucedido y le dice que en los juegos suceden estas cosas y que las burlas 
son cosas de niños, que a esa edad lo hacen sin milicia y forjan el carácter. Los padres le 
recuerdan que Adrián no estaba jugando que, de hecho, nunca juega porque no le 
seleccionan para los equipos que los compañeros forman en los recreos, a lo que el jefe 
de estudios contesta que lo que tiene que hacer Adrián es hacerse amigos en el colegio e 
integrarse. Además, les comenta que ellos como padres tienen que fomentar que su hijo 
se relacione con sus compañeros tanto dentro como fuera del centro. 
Tras la entrevista con los padres, el jefe de estudios le comenta a la tutora que haga algo 
para que los padres de Adrián dejen de protestar, que ya han ido dos veces en poco 
tiempo y que vigile lo que pasa con él. 
Al día siguiente, la tutora les dice a todos los alumnos que los padres de Adrián se han 
quejado de que no juega al fútbol, así que siempre que haya fútbol Adrián formará parte 
de un equipo, que le traten bien porque ella va a vigilar que sea así y les recuerda que en 
los equipos tienen que haber chicos y chicas. 
El lunes siguiente durante el recreo, Adrián juega en uno de los equipos. Cuando 
comienza el partido, Gonzalo le dice “ponte ahí que tu puesto es el de medio estorbo”. Al 
poco tiempo, Adrián deja de jugar cuando Irene le pone una zancadilla sin que llevara el 
balón. Al caerse sufre un golpe en la rodilla y se queja de dolor que, al mismo tiempo, 
sangra un poco. Algunos alumnos que estaban jugando se ríen y Félix le dice “habrá que 
sustituirte por inútil”. Otros alumnos cuando Adrián se va le dicen en voz baja que lo 
sienten y que Félix, Gonzalo e Irene son muy brutos. 
Cuando Adrián cuenta a sus padres lo sucedido estos piden cita con la directora. 


  • ¿Estos hechos pueden considerarse como acoso?
Tras la lectura del caso, creo que existen hechos que pueden considerarse indicios de una situación de acoso. 
Por  una parte existe un desequilibrio de poder entre acosadores y acosado. Adrián es un niño tímido con problemas para relacionarse, que acaba de llegar a la escuela en un curso, sexto de primaria, en el que de por sí puede resultar difícil conformar un grupo de amigos. No tiene por tanto un grupo de referencia. El desequilibrio de poder, el todos contra uno, es muy visible en esta situación. 
Existe además una clara intencionalidad en los actos cometidos por Felix, Irene y Gonzalo. No se trata de un conflicto entre iguales, no hay una impulsividad sino la clara intención de hacer daño.
En cuanto a la frecuencia, en poco tiempo se han producido varias situaciones que han hecho sentir mal al alumno y da la sensación de que si no se pone remedio a la situación van a continuar.

Aunque siempre es necesario realizar un diagnóstico diferencial, en la descripción que se nos hace de Adríán, se  observan características que se presentan en los perfiles de niños victima de acoso escolar. El perfil sería el de victima pasiva ( baja agresividad, tristeza, retraso de la entrada al centro por las mañanas...)

Por último, señalar también que las situaciones de acoso no comportan solo violencia física sino también verbal, como podemos observar en este caso.


  • ¿Qué documentos o planes del centro deben contemplar y tener previstas este tipo de conductas?
En primer lugar el centro debe tener actualizado y revisado el Plan de Convivencia en el que aparecerán medidas para prevenir, detectar y sancionar situaciones de acoso escolar.

Además el Plan de Acción Tutorial reflejará medidas y dinámicas que desde la tutoría se puedan llevar a cabo para mejorar la convivencia y el clima en el aula. Una de ellas en este caso podrá haber sido el Plan de Acogida ya que el alumno llega nuevo en sexto curso.


  • ¿Qué te parecen las reacciones del jefe de estudios y de la tutora?
Identificar una situación de acoso y diferenciarla de un conflicto entre iguales no siempre es fácil pero pienso que hay una serie de medidas que se podían haber puesto en marcha desde el principio.
En el texto no se comenta , dado que ya estamos en enero y ha pasado un trimestre desde la entrada del niño en en centro , si desde la acción tutorial y con ayuda del resto de compañeros del grupo se ha puesto en marcha un Plan de Acogida.  Este, ayudaría al niño a adaptarse al centro y al grupo, y más teniendo en cuenta que se trata del último curso de la etapa. La existencia de compañeros- tutores podría ayudarle a formar un grupo de amigos que le hicieran menos vulnerable. 

Tras la primera entrevista con los padres, la tutora podría haber tratado de establecer un cauce de comunicación efectivo con el alumno tratando de obtener información relevante.
Asimismo la manera de manejar la situación de la tutora con su grupo clase no me parece adecuada ya que no se puede exponer como razón para que los niños jueguen al futbol con el alumno que "los padres de Adríán se han quejado". Pienso que se podría haber abordado de un modo más cercano a la dinámica de grupos, manejando la empatía y contando con la colaboración de alumnos mediadores.

Por otro lado, debemos evitar el pensar, que es imposible que se de una situación de acoso en  nuestro centro y achacar todo a " cosas de niños". Una vez comunicada la situación , tanto el jefe de estudios como la tutora deben  barajar todas las posibilidades siendo el acoso una de ellas. Además  es importante evitar juicios de valor tales como  "no te quejes, lo que tienes que hacer es jugar al fútbol"  pues con ello aumentamos la angustia del alumno que se sentirá aún más solo e incomprendido.

  • ¿Qué medidas educativas y/o disciplinarias podrían activarse ante estos hechos?
En primer lugar medidas preventivas de carácter general ( plan de acogida, dinámicas de grupo, cauces de comunicación con el tutor...)
A continuación medidas encaminadas a esclarecer si existe efectivamente una situación de acoso en el grupo ( registro de situaciones, observación sistemática de patios, cambios de clase, aplicación del Protocolo de Acoso de la Comunidad de Madrid ).
Finalmente aplicación de las medidas disciplinarias que en su caso contemple el Plan de Convivencia del centro, reunión de la comisión de convivencia del centro si existe, comunicación las familias de las mismas y al servicio de inspección educativa.

  • ¿Qué opinas sobre los comportamientos de los alumnos?
En el caso de los alumnos acosadores observo en primer lugar dos tipos de acoso diferenciados. Aunque si hay cierta violencia física (balonazo, rotura del juguete...) predomina fundamentalmente la violencia psicológica, más difícil de observar. ( insultos, humillaciones, menosprecios y burlas). Además los alumnos actúan en grupo humillando a la victima. 

Por otro  la do existe un pequeño grupo de alumnos que ha observado alguna de las situaciones, y que si bien tímidamente le dan su apoyo no terminan de intervenir. Por ello es importante formar y concienciar al alumnado para que se atrevan a denunciar y compartir con los adultos dichas situaciones. 



domingo, 13 de noviembre de 2016

Una primera reflexión sobre la convivencia escolar en los centros.

La escuela es un lugar en el que los niños y niñas pasan casi las mismas horas que en su entorno familiar, por ello debemos procurar que se trate de un entorno en el que se sientan protegidos y relajados.

La  convivencia adecuada en los centros juega un papel muy importante.
Un buen clima en el aula mejora las ganas de trabajar, propicia el desarrollo de actividades más innovadoras e incrementa la motivación y el rendimiento de nuestros alumnos.

Pero tenemos que tener en cuenta que la escuela es un lugar de encuentro en el que deberían participar además de los profesores y los alumnos las familias. Conseguir un buen clima y entendimiento  entre todos los miembros de la comunidad educativa es un gran reto.

Debemos utilizar todos los recursos que estén a nuestro alcance para mejorar la convivencia escolar en nuestros centros. Desde el centro, contar con un Plan de Convivencia consensuado y con un Plan de Acción Tutorial que sea realista y que se pueda aplicar en las aulas dado que además en la etapa de Educación Primaria no contamos con ninguna sesión de específica para la tutoría. Bien es cierto que los valores y la convivencia se trabajan de forma transversal pero se queda corto.



Por último, no menos importante para la mejora de la convivencia sería mantener unos cauces de comunicación adecuados con las familias insistiendo siempre en la necesidad del respeto a la labor del profesor, tan cuestionada en los últimos tiempos.